Vientos desencadenan crecimiento del estanque

Satellite image of delta in Mississippi River
El viento es una fuerza que hay que contar. Puede agitar los monzones, llevar el polvo miles de millas, y esculpir la roca en arcos sinuosos. Pero a veces, los efectos del viento pasan desapercibidos durante años, como cuando se talla lentamente en los bordes de un estanque.

Un nuevo estudio muestra que los vientos son responsables del crecimiento generalizado de estanques en tres cuencas a lo largo del río Mississippi. El artículo, publicado en abril de 2017 en las cartas de investigación geofísica, muestra que las ondas conducidas por el viento pueden erosionar los bancos de estanques, llevándolos a migrar en la dirección del viento. En efecto, los investigadores han demostrado que la erosión impulsada por el viento, que mordisquea las costas y los bordes de los cuerpos de agua más grandes, también puede ocurrir en las pequeñas escalas.

Los investigadores analizaron aproximadamente 10.000 imágenes satelitales tomadas entre 1982 y 2016, examinando los pixeles de Tierra y agua para buscar el cambio interior a través del delta del río Mississippi. "Hasta ahora, un montón de enfoque ha sido en el retiro costero", dijo Alejandra Ortiz, un geólogo marino en la Universidad de Indiana, Bloomington. En cambio, Ortiz y sus colegas se centraron en la fragmentación interna; es decir, lo que sucede cuando la tierra se subdivide por procesos de erosión interior. "Nuestro pensamiento era, ¿puedes ver esto a gran escala?"

Ortiz y sus coautores encontraron que los estanques en el delta del Mississippi tendieron a expandirse en una dirección suroeste, que es la misma dirección que los vientos dominantes (que soplan fuera del noreste). Esto fue especialmente cierto en las cuencas de Terrebonne y Barataria, donde el 80 por ciento de los estanques se expanden. La otra cuenca del estudio, el Atchafalaya-bermellón, se consideró estable, con casi el mayor número de estanques que se contraían como expansión, aproximadamente el 30 por ciento.

La imagen de color falso de arriba muestra el área de estudio a lo largo del delta de Atchafalaya. Fue capturado el 1 de diciembre de 2016, por el Land Imager operacional (Oli) en el Landsat 8. Los colores acentúan la diferencia entre la tierra y el agua mientras que permiten a espectadores observar el sedimento flotante, que está típicamente ausente de imágenes del falso-color.

Image Credit: NASA Earth Observatory images by Joshua Stevens, using Landsat data from the U.S. Geological Survey and data from Ortiz, A. C., Roy, S., & Edmonds, D. A. (2017)
Caption: Pola Lem

Last Updated: July 7, 2017
Editor: Sarah Loff

Traducción: El Quelonio Volador

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